Experiencia del asistente
Lo que oye un invitado y por qué decide si se queda
Nadie sale de una boda diciendo que el sonido estaba bien ecualizado. Salen diciendo que se escuchaba, que se podía hablar y que la música invitaba a quedarse. Eso se diseña.
El criterio
El buen sonido no se nota; el malo no se olvida
Un invitado no evalúa un sistema de audio. Evalúa tres cosas sin darse cuenta: si entiende lo que dicen, si puede hablar con quien tiene al lado y si le apetece acercarse a la pista. Las tres dependen de decisiones técnicas, pero ninguna se expresa en términos técnicos. Por eso los presupuestos que solo enumeran material no dicen nada sobre cómo va a ir el evento.
La diferencia entre un evento que se recuerda bien y uno que se recuerda a medias casi nunca está en la gama del equipo. Está en dónde se pusieron los altavoces, a qué volumen se puso cada momento y si alguien estaba pendiente de bajarlo cuando tocaba.
Tres síntomas de que el sonido está fallando
La gente grita para hablar. Si en el cóctel los invitados levantan la voz, el volumen de fondo está por encima de donde debería. En media hora todo el mundo estará ronco y buscando la zona más alejada. La gente se aleja de la pista. No siempre es que esté alto: muchas veces es que suena estridente, con demasiada energía en las frecuencias medias-agudas. La gente pregunta qué han dicho. Ahí el problema es inteligibilidad, y subir el volumen la empeora.
Inteligibilidad
Entender palabras es más difícil que oír música
La música tolera muchísimo peor sonido del que tolera la palabra hablada. Una canción se reconoce aunque llegue reverberada y con las consonantes hechas puré; una frase, no. Cuando alguien dice «no se oía nada» refiriéndose a un discurso, casi siempre lo que quiere decir es que se oía pero no se entendía.
Qué destruye la inteligibilidad
La reverberación. Patios, claustros, naves industriales, salones con mármol y cristal: el sonido rebota, la sílaba anterior se solapa con la siguiente y el cerebro deja de separar palabras. La solución no es subir, es acercar. Más altavoces, más cerca del público, cada uno a menos volumen.
La distancia al micrófono. Un micrófono a treinta centímetros de la boca capta la voz y el eco de la sala a partes casi iguales. A cinco centímetros capta sobre todo la voz. Por eso, en discursos, un micrófono de diadema suele funcionar mejor que uno de solapa, y ambos mejor que un micrófono de pie con alguien que se aparta al emocionarse.
El ruido de fondo. Un aire acondicionado, un generador cercano, la cocina o la carretera comen inteligibilidad. Si no se puede eliminar, hay que compensarlo con más cercanía, no con más potencia.
En eventos donde la palabra es el contenido —congresos, actos institucionales, reuniones de empresa— esto no es un detalle, es el servicio entero. Ahí suele tener más sentido un sistema de megafonía distribuida que dos cajas grandes a los lados del escenario.
Volumen
Cada momento del evento pide un nivel distinto
El error clásico es poner un volumen al principio y dejarlo. Un evento tiene fases y cada una tiene su punto.
| Momento | Nivel | Qué se busca |
|---|---|---|
| Recepción y cóctel | Música de fondo | Se debe poder conversar sin levantar la voz. El sonido está para que no haya silencio, no para escucharse. |
| Ceremonia o discursos | Voz protagonista | Todo lo demás baja o se apaga. Prioridad absoluta a entender. |
| Comida o banquete | Fondo bajo | Sube ligeramente entre platos y baja mientras se sirve. |
| Primer baile o momento clave | Sube y se centra | Es el momento de mayor atención: aquí sí se busca impacto. |
| Barra libre y pista | Nivel de fiesta | Con subgraves, y con una zona del recinto donde todavía se pueda hablar. |
| Cierre | Descenso progresivo | Bajar de golpe vacía la pista antes de tiempo; bajar poco a poco la despide. |
Colocación
Dónde pones los altavoces importa más que cuáles pones
Un sistema modesto bien colocado gana a uno caro mal colocado. Estas son las reglas que más se saltan y que más se notan.
Delante de los micrófonos, siempre
Todo altavoz que apunte hacia un micrófono abierto es un acople en potencia. Las cajas de refuerzo van por delante del plano de los micrófonos, nunca detrás. Si el orador necesita oírse, eso se resuelve con monitores apuntados a él, no subiendo la sala.
Repartir en vez de concentrar
En espacios largos y estrechos —patios, calles, naves— dos cajas al fondo obligan a que la primera fila reciba un exceso para que la última reciba algo. Repartir el mismo sistema en cuatro puntos a menor volumen iguala la experiencia y baja el nivel máximo del recinto, que además ayuda con la normativa de ruido.
Altura y ángulo
Un altavoz a la altura de las cabezas se lo comen las primeras filas. Elevado sobre trípode o colgado, y ligeramente inclinado hacia abajo, cubre mucho mejor. En eventos con escenario o tarima, la altura viene dada; en un salón llano hay que ganarla.
Los subgraves no van en cualquier sitio
Los subgraves se colocan en el suelo y agrupados, no separados en las esquinas. Y hay que pensar dónde no queremos graves: las mesas de los mayores, la zona de niños o la fachada del vecino que puede llamar a la policía local.
Zonas de descanso auditivo
Un evento largo necesita al menos una zona donde se pueda hablar. Si el recinto lo permite, se deja un área sin refuerzo o con nivel muy bajo. La gente mayor lo agradece y evita que se marchen a las once.
Aplicado
Cómo cambia esto según el tipo de evento
En una boda el reto es la ceremonia al aire libre: viento, invitados dispersos y frases dichas en voz baja. En una caseta de Feria el reto es meter sonido en una carpa de lona con vecinos a tres metros. En un espectáculo flamenco el reto es que se oiga el zapateado y la guitarra sin que la voz se pierda. En una graduación o una comunión, que cientos de nombres propios se entiendan uno por uno.
El material puede parecerse; el reparto y el reglaje, no. Por eso preguntamos siempre qué va a pasar en el evento antes de proponer nada.
Sigue leyendo
Para seguir por aquí
Preguntas frecuentes
Dudas habituales
Mis invitados son mayores, ¿cómo evito que sea incómodo?
Bajando el nivel general y repartiendo el sonido en más puntos, en vez de concentrarlo en dos cajas potentes. Y dejando una zona del recinto con nivel bajo, normalmente la más alejada de la pista.
¿Se puede tener buen sonido en la pista y poder hablar en las mesas?
Sí, si se separan las zonas y se orientan bien los altavoces. Es una de las razones para usar varios puntos de refuerzo pequeños en lugar de un solo sistema grande.
La ceremonia es al aire libre y hay viento. ¿Qué se hace?
Micrófonos cercanos a la boca con protección antiviento, altavoces cerca del público y, si se puede, orientar la disposición para que el viento no vaya de frente al micrófono. El viento no se arregla subiendo el volumen.
¿Merece la pena un técnico si solo hay música grabada?
Si hay discursos, sí, aunque sea solo para ese tramo. Alguien tiene que abrir el micrófono, ajustar el nivel de la voz y volver a la música sin un silencio incómodo de treinta segundos.
Dinos qué va a pasar en tu evento
No hace falta que sepas qué material necesitas. Con el guion del día ya lo dimensionamos nosotros.
